Barrio de las Letras a pie: 8 paradas por el Madrid de Cervantes, con audio
Ruta autoguiada del Barrio de las Letras: 8 paradas en 1,3 km, del Cine Doré al último bartolillo, con la historia de Cervantes, Lope de Vega y Calle de las Huertas. Audio gratis en la primera parada.
La mayoría de los tours de Madrid terminan en la Puerta del Sol. Mejor, camina por el Barrio de las Letras, el barrio pequeño a cinco minutos al sur de Sol donde los gigantes del Siglo de Oro vivieron, discutieron y escribieron. Cervantes tuvo aquí al menos cuatro casas. Lope de Vega redactó 500 comedias. Quevedo y Góngora, enemigos por antonomasia, compartieron casa al parecer. Es una ruta que enhebra 8 paradas en 1,3 km y 75 minutos, y termina con un postre frito de crema que se hace igual desde 1830.
Empezamos en el Cine Doré
A tres minutos de la estación de Antón Martín, la fachada salmón del Cine Doré parece sacada de un escenario: azulejos color crema, forja retorcida, un rótulo que solo dice Cine. El cine es más antiguo que esa cara: abrió en diciembre de 1912, y la fachada modernista llegó en 1923. De ahí el apodo, Palacio de las Pipas, por las pipas que crujían en las matinées. El Ministerio lo restauró, y desde 1989 es la sede de la Filmoteca Española. Sigue siendo un cine de repertorio: clásicos, cine mudo y entradas baratas el día del espectador.
El audio de esta parada es gratis, en 8 idiomas. Abrir la parada del Cine Doré →
Calle de las Huertas y el Ateneo
Subimos por la Calle de las Huertas, la calle peatonal del barrio, con versos dorados pegados al suelo y los balcones, sobre las barras, de donde asomaban los escritores. A mitad de camino, el Ateneo de Madrid, un edificio de piedra que parece un banco y actuó como una revolución. Nació de nuevo en 1835, un lugar donde las ideas se discutían fuera del control de la corona y la Iglesia. Por su puerta pasaron seis presidentes del Gobierno y todos los Nobel españoles. Primo de Rivera lo cerró en 1923, porque le aterrorizaba eso.
A dos calles, en la calle de Atocha, la imprenta de Juan de la Cuesta tiró la primera edición del Quijote en 1605. La novela moderna tiene dirección en este barrio.
La casa de Lope de Vega
En la calle de Cervantes, fácil de pasar sin verla, hay una casa de tres plantas, de ladrillo y siglo XVI, con biografía de sobra. Lope de Vega la compró en 1610 y vivió hasta su muerte, en 1635. En esos 25 años, el dramaturgo más prolífico de España sacó 500 comedias y 3.000 sonetos, algunos en un solo día. Antes, un exilio de 8 años de Madrid por unos versos contra una actriz; un matrimonio por presión familiar, semanas antes de zarpar con la Armada de 1588; después, la orden sacerdotal, y aun así siguió escribiendo comedias profanas. La Real Academia Española la compró en 1930 y la abrió como museo; están expuestos 3 manuscritos con la letra llena de tachones.
Donde vivió y murió Cervantes
Unos pasos más adelante, en la esquina con la calle del León, un bajorrelieve con barba marca dónde murió Miguel de Cervantes el 22 de abril de 1616, pobre, célebre y con la segunda parte del Quijote acabada. La casa se demolió el 23 de abril de 1833: el dueño ignoró la orden del rey de parar, y como la prensa se indignó, se le cambió el nombre a la calle. Cervantes pidió ser enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas, justo al lado, en agradecimiento a la orden que le había librado de 5 años de esclavitud en Argel. Nadie anotó dónde quedaron sus huesos. Un radar de subsuelo detectó el rastro en 2011, y en 2015 unos expertos anunciaron fragmentos suyos, con una herida de bala coherente con Lepanto, donde perdió el uso de la mano izquierda.
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Una taberna de jerez congelada en los 30
En la calle de Echegaray, una cortina sobre una puerta sin letrero da paso a La Venencia, una taberna de jerez congelada hace más de 90 años. Viruta en el suelo, jerez sacado del barril, sin música, y una norma de no hacer fotos. Hemingway bebió aquí en 1937, cubriendo la Guerra Civil desde una ciudad bombardeada. Pide un chato de manzanilla, el jerez seco de Sanlúcar de Barrameda, y no pidas carta: no hay comida aparte de aceitunas y almendras, y esa austeridad es el punto.
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La Plaza de Santa Ana
La ruta se abre en la Plaza de Santa Ana, uno de los salones de Madrid. En el lado este, el Teatro Español ocupa el lugar del viejo Corral del Príncipe, uno de los primeros teatros fijos de la ciudad, donde los corrales llenaban de público pagante sus patios al aire. Una estatua de Calderón mira el teatro que estrenó sus más de 200 comedias; y un Lorca sentado, en un banco cerca, más melancólico que de costumbre. En el lado oeste, el antiguo hotel Reina Victoria fue el Hotel de los Toreros; Manolete siempre pedía el 220, que decía ser su suerte.
El callejón de los espejos deformantes
Un callejón corto, el Callejón del Gato, tiene un espejo cóncavo y otro convexo pegados a la pared de la taberna Las Bravas, y con ellos una forma artística entera. Ramón María del Valle-Inclán, el dandi gallego que perdió el brazo izquierdo en una riña de 1899, creó el esperpento en Luces de Bohemia, de 1920: la sociedad española vista por espejos de parque de atracciones, magnificada y retorcida, pero reconocible. La leyenda, que Valle-Inclán alimentó, dice que la idea le vino de unos espejos de una ferretería justo ahí. La ferretería cerró en 1933, se salvaron los espejos, y una placa llegó en 1991. Pide las patatas bravas después de la foto retorcida: callejón y taberna llevan el nombre por lo mismo.
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A terminar, con un bartolillo
Termina en la calle del Pozo, en la Antigua Pastelería del Pozo, que echa masas en esa esquina desde 1830, más antigua que El Riojano. Pide el bartolillo, un triángulo de masa frita relleno de crema, para comerlo caliente en el sitio. La calle toma el nombre de una leyenda: en la Guerra de Sucesión, soldados que saqueaban un convento tiraron dos espinas de la Corona de Cristo a un pozo, el agua salió dulce, y el pozo pasó a ser el nombre de la calle.
Antes de salir
Son 8 paradas en unos 1,3 km, 75 minutos a ritmo tranquilo, todo llano, casi todo en calles peatonales. Empieza en Antón Martín (línea 1) para pasar por el Cine Doré; el final, en la calle del Pozo, está a 5 minutos de Sol. El audio de la primera parada es gratis, en 8 idiomas; el resto se desbloquea con un pase de 9,99 €, que sirve para todas las rutas de Madrid, un solo pago, sin suscripción.
Si quieres la narración completa, la ruta del Barrio de las Letras es el producto: las 8 paradas con audio activado por GPS, para que cada historia llegue justo donde pasó, desde la primera impresión del Quijote hasta un espejo que torció la literatura española.
Escucha la ruta con audio guiado:
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