Audioguía gratis del Palacio Real de Madrid y alrededores
Audioguía gratis del Palacio Real de Madrid: la fachada, el cambio de guardia, la Plaza de Oriente y los Jardines de Sabatini, todo paseable sin pagar entrada.
El Palacio Real de Madrid se puede conocer sin pagar la entrada, y más de lo que la gente cree. El interior tiene su ticket, claro, pero a pie de calle el palacio regala casi todo lo bueno: una fachada de casi doscientos metros, un cambio de guardia con siglos de historia, una plaza hecha solo para lucirlo y unos jardines que los tours se saltan. Esta es la ruta, en orden, con la audioguía gratis que te cuenta cada historia mientras caminas.
Un dato que sorprende: la familia real no vive aquí, el palacio se usa para ceremonias de Estado, y por eso los alrededores son de paseo libre casi todo el año (la parada del palacio, con su audio).
La fachada y la Plaza de la Armería
El palacio ocupa la manzana más alta del Madrid histórico, en la calle de Bailén. La fachada principal mira a la Plaza de la Armería: más de 135.000 metros cuadrados y 3.418 estancias lo convierten en el mayor palacio real de Europa Occidental.
Arriba, la balaustrada lleva 114 estatuas esculpidas a partir de 1743 siguiendo una idea de Martín Sarmiento, un monje benedictino que quiso vestir el palacio con la historia más antigua de España, con reyes visigodos como Pelayo entre ellas. Que un fraile diseñara el adorno de uno de los palacios más poderosos de Europa no sale en las guías.
Y aquí hay capas: en este solar estuvo antes el Alcázar, nacido como fortaleza musulmana en el siglo IX. La Nochebuena de 1734 un incendio lo arrasó, y la nueva dinastía Borbón levantó el palacio actual entre 1738 y 1755, obra de Filippo Juvarra, Ventura Rodríguez, Francesco Sabatini y el propio Sarmiento, entre otros. Un edificio nuevo sobre las cenizas de uno de mil años.
El cambio de guardia, gratuito y con sorpresas
Si te toca un miércoles o un sábado, quédate: de once de la mañana a dos de la tarde hay cambio de guardia frente a la Puerta del Príncipe, en la calle de Bailén. Cuatro guardias reales, dos a pie y dos a caballo, en uniforme de gala rojo, blanco y azul, desfilando al ritmo de un pito y un tambor. Es gratis y es una tradición viva, no un show para turistas. En julio y agosto lo adelantan a las diez por el calor.
Si quieres la versión grande, apunta al primer miércoles de mes: el Cambio de Guardia Solemne, normalmente al mediodía, dura unos cincuenta minutos y lleva banda militar completa. No se celebra en enero, agosto ni septiembre, y puede cancelarse por actos oficiales o mal tiempo, así que revisa antes de apuntar tu día.
Plaza de Oriente: la plaza que existe para el palacio
La Plaza de Oriente es la única plaza de Madrid que se diseñó para una sola cosa: darle escenario al palacio. Todas las demás son cruces de caminos o salones para la gente; esta es un marco. Se planificó en 1844 según el proyecto de Narciso Pascual y Colomer, un jardín formal entre el palacio y el Teatro Real.
Tiene tres historias que valen la pausa.
El caballo del centro. Felipe IV a caballo, en bronce, parado sobre las patas de atrás. Un bronce macizo así se cae hacia delante. Lo resolvió el escultor Pietro Tacca en Florencia entre 1634 y 1640 consultando con, ni más ni menos, Galileo: parte trasera maciza, delantera hueca y el centro de gravedad queda sobre las patas traseras. Se la considera la primera estatua ecuestre del mundo sostenida solo en dos patas. Y cuenta la historia que al propio rey no le gustó la cara que le hicieron.
La fila de reyes. A los lados del jardín hay dos hileras de reyes de piedra, los reyes godos. Se tallaron entre 1750 y 1753 para coronar la cornisa del palacio, pero al empezar a subirlas saltó la alarma: nadie tenía claro que el techo aguantara semejante peso y, dicen, la reina madre Isabel de Farnesio soñó que las estatuas se despeñaban sobre la familia real. Se quedaron abajo, repartidas entre esta plaza, el Retiro y hasta Pamplona y Burgos. Las caras, eso sí, son más bastas de lo que esperas: se tallaron para verse desde muy arriba.
El túnel. La plaza es más joven de lo que parece: en los años noventa enterraron la calle que la cortaba, y ahora llegas hasta el palacio sin esquivar coches. Debajo hay un aparcamiento, y dentro se conserva la base de piedra de una atalaya musulmana, un trozo de la muralla medieval entre coches.
Al otro lado del jardín está el Teatro Real, la ópera de Madrid. El Café de Oriente, con terraza en el lateral sur, es el sitio para sentarse: esta plaza existe, literalmente, para mirar el palacio.
Jardines de Sabatini, el jardín que nadie se espera
Da la vuelta al palacio por su cara norte y llegas a los Jardines de Sabatini, gratis igual que la plaza. Aquí estuvo durante siglos la caballeriza real, diseñada por el propio Sabatini; las demoliciones empezaron en 1933, la Guerra Civil dejó el proyecto dormido décadas y el rey Juan Carlos I lo abrió al público en 1978. Un jardín del siglo XVIII en ideas, del XX en ejecución.
Es jardín neoclásico de geometría: tres terrazas, setos cortados a regla y en la primera un estanque que funciona como espejo, duplicando el cielo y la fachada. A media tarde, la vista del palacio desde la segunda terraza es de las mejores de la ciudad, y suele haber sitio, que ya es decir en el centro de Madrid.
Por dentro: qué te depara el billete
Si el mosquito te ha picado, la entrada interior se paga aparte y merece la pena por su cuenta: la Gran Escalera, la Sala del Trono, la Farmacia Real, frescos de Tiepolo y Mengs, cuadros de Caravaggio, Velázquez y Goya, la Armería Real y, la joya menos conocida, el único quinteto completo de instrumentos de cuerda Stradivarius del mundo, cinco todos juntos en una vitrina. Horarios y precios en la web oficial, porque las tarifas cambian por temporadas y eventos. (Durante la Segunda República el edificio se llamó Palacio Nacional; el nombre volvió con la monarquía.)
Antes de salir
La ruta de los alrededores es llana y da para una mañana holgada: fachada y balaustrada, cambio de guardia si toca, Plaza de Oriente y Sabatini, y de ahí puedes seguir hacia la Plaza de España y el Templo de Debod hasta el atardecer. En metro, Ópera te deja a dos minutos de la Plaza de la Armería.
Si quieres que alguien te cuente lo que miras, la ruta del Madrid Antiguo pasa exactamente por aquí con audio activado por GPS, en ocho idiomas: el palacio es su séptima parada de once, y Oriente la octava. La primera parada del tour, la Puerta del Sol, es gratis; el resto se desbloquea con un Pase de Día de 9,99 €, un solo pago para todas las rutas de Madrid, sin suscripción. A tu ritmo y sin grupos: la forma más sencilla de que la fachada te cuente su historia.
Escucha la ruta con audio guiado:
Ver el tour →